Con Dina Buneeva y Guiomar González (sentada), en la Feria del Libro
Por algún motivo, quizá por la carencia, el periodista radiofónico que está todo el día pensando en corto, en condensar las ideas en pocas palabras (otro día os escribo de los ‘tuitulares’), tiene la irrefrenable necesidad de expandirse en la prosa fácil y el juntaletrismo alegre. Por eso abrí el blog hace… ¿ocho años y medio ya? Joder, cómo pasa el tiempo.
Hoy venía a hablar de mi libro, que la semana pasada lo solté de sopetón y alguno ya me ha espetado un resonante ‘¿tú, escritor?’. Se trata de la continuación del cuento infantil creado por mi buena amiga rusa Dina y su madre Catia, Cómo domesticar dragones y padres. Caí atrapado en el universo de Rafa, su protagonista, desde que le vi en la cubierta con su casco, media armadura, manta anudada al cuello cual capa, zapatillas-oso y lanza en ristre. Mi primer Quijote.
Y los libros. Los libros formando un arco. Aquel primer Rafa me recordó al niño que jugaba en el pueblo del Callejón del Arco. Posiblemente, la calle más guapa de Andalucía. Así que acepté. Claro que acepté la idea de ser el coautor de la segunda entrega, con más Rafa, más dragones, más dinosaurios… y un periodista. Y hasta aquí puedo escribir, que no debo hacer spoiler.
He escrito muchas veces que el periodismo es literatura urgente. Si hay que mimar cada palabra en la radio, imaginad el respeto que me infunde la letra impresa. Impresa en papel, que cualquiera suelta un rollo en un blog. ¿Qué no? Sigue leyendo. El respeto por la letra impresa en el artículo de un diario, en una revista o en un libro. Si el tiempo me da salud y fuerzas, me encantaría escribir más, pero para acabar corriendo primero hay que gatear. Ha sido una enorme satisfacción participar en la creación y gestación de este libro infantil, para niños de 4 a 7 años. Una edad que se nos escapó, pero que también estuvo llena de juegos y de historias que despertaron nuestra imaginación, que cimentaron a los hombres y mujeres que somos hoy.
En ¿De qué color son los dinosaurios? (un libro que arranca con una pregunta es para mentes curiosas), hemos cuidado cada palabra, cada escena, cada ilustración. Una historia que despertará la imaginación del lector y que también espera sorprender a los mayores de la familia. Sólo después de escribirlo, con el primer ejemplar en mis manos, caí en la cuenta de que -quizá- ¿De qué color son los dinosaurios? sea el primer libro que leerá un niño. Un cuento que, quizá, recuerde toda su vida. Qué responsabilidad. Pues sí que pesan las letras.
@japinero


